Qué hay detrás de los dados que cuelgan en los espejos retrovisores

Con la llegada de los hijos, una de las cosas que debemos hacer es mantener su seguridad por todos lados y esto incluye el auto. Tanto era mi afán por ver cómo estaban mis hijos en la parte trasera que movía constantemente mi espejo retrovisor hasta que lo rompí.

Así que rápidamente me puse a buscar un espejo volkswagen golf a través de Internet para sustituir el roto. Durante mi búsqueda me topé con la historia de unos dados que siempre llevaba mi abuelo en su camioneta que para mí eran de lo más normal.

Sabemos que algunas personas suelen colgar cosas en sus espejos retrovisores, algunos cuelgan un rosario, otros un zapatito, pero mi abuelo siempre tuvo unos dados.

La cuestión es que estos dados tienen su propia historia y ésta data de la Segunda Guerra Mundial.

La tradición común dice que estos dados, mejor conocidos como dados difusos o fuzzy dice, provienen de la superstición de los pilotos ya que antes de despegar a una misión, los pilotos ponían un par de dados en su tablero de instrumentos de tal forma de que se vieran siete puntos para la buena suerte.

Otra variante quizás más grave de la historia es que los dados en el panel eran, en sentido figurativo, el deseo de que el avión regresara con seguridad a la base.

Recordemos que en 1942 los Estados Unidos estaban perdiendo un promedio de 170 aviones por día por lo que cada vuelo era una apuesta y sólo los afortunados ganadores llegaron a casa.

Una vez concluida la guerra y cuando los veteranos llegaron a casa, encontraron entonces un país transformado.

Ahora los jóvenes tenían dos cosas que no tenían antes de la guerra: libertad y la facilidad de gastar dinero y muchos tradujeron su inquietud en “una necesidad de velocidad” naciendo así las carreras callejeras.

En sí, al ser un “hot rod” era una buena salida para aquellos que tenían habilidades mecánicas que por supuesto muchos veteranos poseían y podrían reemplazar esa fiebre de adrenalina que solían tener durante el combate.

Por lo que en muchas ciudades surgió una subcultura ilegal de carreras callejeras.

Nadie sabe qué corredor de la calle colgó el primer par de dados de plástico sobre su espejo retrovisor, invocando la superstición de los pilotos. Sin embargo, antes de tiempo, los dados de plástico se convirtieron en un símbolo.

Mostrar los dados significaba que el conductor estaba listo y dispuesto a “enfrentarse con la muerte” en el peligroso y no regulado mundo de las carreras callejeras.

Sin embargo, incluso los hot rodders tenían que ser prácticos. Los dados de plástico se fundían con la luz del sol y pronto fueron reemplazados con dados rellenos naciendo así los dados peludos.

A medida que los tiempos cambiaron y las carreras se convirtieron en un deporte organizado, estos dados seguían siendo parte de la cultura del automóvil en los años ochenta.

Los conductores escogían los colores que igualaran sus coches y los dados se convirtieron más de un símbolo de la individualidad que del desafío en sí. Sin embargo, a finales de la década de 1980, más de un estado había prohibido colgar cualquier elemento en los espejos retrovisores y la moda se había convertido en un cliché.

La práctica se transformó y se encontró que los conductores que colgaban estos dados para finales del siglo XX en sus espejos no eran más propensos a asumir riesgos o participar en accidentes que el conductor promedio. La era de enfrentar a la muerte había pasado.

Sin embargo, como una nueva generación descubre modas pasadas, los símbolos como los dados están devuelta, solo que ahora ya no son símbolos de rebelión e imprudencia, sino de nostalgia.

Si tu tienes un par de ellos en tu espejo… ¿sabías algo de esto?

FacebookTwitterGoogle+