Mi novio me dejó por estar embarazada

Sé que el título de esta publicación suena como el de un programa estilo Laura en América, pero es la verdad, me pasó, y aunque las personas, mucho menos los y las adolescentes, entienden en cabeza ajena, quiero compartirles mi historia. Se me ocurrió escribir estas palabras cuando buscaba clínicas donde realizaran ultrasonidos y el recuerdo del día que me embaracé se apoderó de mi mente, llenándome de sentimientos encontrados, pues estoy feliz por traer a una personita al mundo, pero triste porque tendré que posponer sueños y anhelos.

Tengo 17 años y hace tres semanas me enteré que estaba esperando un hijo, cuando me lo revelaron el corazón comenzó a latir más rápido, el miedo invadió mi cuerpo y el arrepentimiento pasó por mi mente. ¿Cómo fue que pasó? Caí ante la presión de un chico, quien decía saberlo todo sobre el sexo, pero la verdad es que no tenía idea de nada. Sólo era placer para él.

No diré su nombre, para evitar que este problema crezca. Él era uno de esos chicos que a todas les encantaba por ser guapo y popular, incluso a mí me robaba uno que otro suspiro cuando lo veía pasar. Pero él tenía novia, una de las chicas más guapas de la escuela. Nunca me volteaba a ver, no sabía de mi existencia hasta que en una fiesta, a la cual fui muy diferente a como acostumbro vestirme, se fijó en mí. Gracias a una minifalda, una blusa de tirantes y unos tacones, me robé los reflectores. Comenzó a hablarme, fue muy atento, me servía bebidas, etc.

Así fue un par de semanas hasta que me invitó a su casa para estudiar y ver películas, el clásico pretexto. Según él fue una coincidencia que sus padres nos estuvieran en casa y no iban a llegar hasta el día siguiente. Después de ver una película romántica, me pidió que lo acompañara a su cuarto. Accedí nerviosa. Llegando a su habitación me besó con firmeza y comenzó a tocarme y luego a desvestirme, yo le quitaba las manos hasta que se molestó. Me preguntó si no lo amaba, si no le gustaba y muchas más. Me amenazó con dejarme si no accedía a consumar nuestro amor en su cama. Para mí era un logro estar con alguien así y no quería dejarlo escapar. Le decía que aún no estaba lista y el respondía que me enseñaría. También prometía cuidarme por el resto de mi vida, me decía que no me dolería, que sería gentil y caballeroso. Al final accedí, tomando en cuenta la promesa de ser felices por siempre.

Al estar a punto de consumar el acto me di cuenta de que no se había puesto condón, por lo que le reclamé. Él siempre tenía una respuesta para todo. Me dijo que se sabía una técnica y que me prometía que no iba a quedar embarazada. Mentira. Por pensar que no encontraría a alguien igual que él me dejé llevar, terminé embarazada y ahora no sé si podré cumplir todos mis sueños.

En cuanto supo que iba a tener un hijo de él, me cuestionó si de verdad era suyo. Sus padres lo ayudaron a escabullirse del problema, mientras los míos me apoyaron, pero no se olvidaron de darme un buen regaño.

Sólo déjenme terminar contándoles que estaba a unos meses de irme de intercambio a Canadá para estudiar la universidad, tenía unas vacaciones en puerta a Barcelona, donde planeaba conocer al amor de mi vida, ahora todo eso se desvaneció, o por lo menos tendrá que esperar unos años. Todo por menospreciarme como mujer.

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